Querido Febrero:
Hace pocos días que empezaste y justo en ese momento el cielo volvió a su azul de siempre. No creo que haya sido casualidad, no creo en las casualidades. Hiciste darme cuenta de muchas cosas, hiciste que me diera cuenta de que era ella, de que nada más mirarle a los ojos supe que era ella la que me perseguía en sueños tiempo atrás. Era ella la que estaba destinada a pasar las noches conmigo. Supe que era ella a la que echaría tanto de menos por las noches, que echaría de menos esos abrazos de madrugada y sus besos en mi espalda. Hiciste que me diera cuenta de que es ella quien estaba destinada a despertarme en cada amanecer con besos y sonrisas, que era ella con quien terminaría cada tarde, deseando que el atardecer nunca acabara si es entre sus brazos. Que era con quien pasaría mil y una noches observando a las estrellas, observando cómo brillan para nosotros y besarla unas mil y unas veces más. Que era esa persona destinada a hacerme sentir la magia con sus tonterías de niña pequeña, con sus vergüenzas, era ella quien me haría sentir magia dentro de mí con suspiros a media noche. También quería decirte que no seas malo y no te hagas tan frío, porque todavía no la tengo a mi lado como quisiera tenerla para que me lo quite con abrazos en cualquier lugar, que no hagas las noches más frías porque eso hace que la eche mucho más de menos de lo que ya lo hago.

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