03 noviembre 2011

Una pequeña historia.


Una noche de un catorce de Junio, nació un amor que duraría por mucho tiempo...
Dos personas se conocieron, y surgió el amor a primera vista, un amor que duraría años y años.

Ese amor creció con el paso del tiempo, al igual que ellos. Ellos cada vez se querían más, y a pesar de sus diferencias y riñas, se querían muchísimo.
Un día, por la crueldad del destino, él tuvo que irse, irse para siempre...
Ella se quedó, y se quedó para vivir ese amor por los dos, esas ilusiones, esos momentos únicos e irrepetibles que jamás se volverían a repetir y que nadie podría igualar.
Ella sabía que en los momentos más fatídicos él desde donde estuviese estaría con ella, y la apoyaría. Por eso ella, siempre intentaba hacerlo todo por él, es decir, ella sabía que si él estuviese allí con ella, todo lo que hiciese conseguir sus metas y propósitos él estaría verdaderamente orgulloso de ella, pues ella era su niña bonita, su niña pequeña... 
Por eso, cada vez que hacía algo, pensaba en él, todo, cualquier detalle le recordaba a él... Y así pasaron los años y jamás ella se pudo olvidar de él, alivió su dolor por su marcha, pero jamás se olvidó de él, y siempre tuvo la esperanza de volver a verlo algún día...

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